Testimonio / Lucinda Claassen

Yo nunca había tenido un trabajo pero las mujeres que me rodean tienen trabajos en otras fábricas en condiciones mucho peores. Una de las ventajas es que para las trabajadoras que tienen hijos, yo soy una de ellas, tengo un niño de 11 años, su educación es gratuita por lo que podemos dedicar nuestro salario a otros gastos. Yo, por ejemplo, he podido comprarle a mi hijo un ordenador para que pueda formarse en informática. Yo amo mi trabajo.
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Lucinda Claassen