Testimonio / Daya

Daya trabaja en "Asli Foods". Al quedarse viuda se vio en una situación personal y económica muy difícil ya que tenía que sacar adelante a sus cuatro hijas. Recibía presiones de sus vecinos y se veía obligada a ir de casa en casa pidiendo. Hoy en 2010, después de siete años, no tiene que mendigar gracias al salario que entra todos los meses, y no está sola: recibe cariño y ayuda de sus compañeras, a las que quiere como hermanas.

“En la organización somos como hermanas ya que hablamos de nuestras cosas, nuestros problemas” explica, “somos como hermanas que trabajan juntas. Me siento como si estuviese en familia. Siempre hay alguien para ayudarme y hablar, alguien con quien puedes compartir. Tenía muchas presiones de mis vecinos, se metían conmigo por estar sola, ser una viuda; ahora no me siento sola ya que las mujeres me apoyan”.

Las tareas que Daya desempeña son varias: amasar y cocinar chapatis, pelar y picar verduras, limpiar el arroz, envasar el arroz, ocupares del reparto y venta de las cajas. Lo que más le gusta es el reparto porque prefiere salir, estar fuera y vender. Gracias a este trabajo Daya no tiene que mendigar  y puede cubrir las necesidades educativas de sus hijos.

“No sé mucho del comercio justo” dice Daya, “pero para mi es algo que parte de una organización justa, que te paga el salario que mereces, que te trata bien. A una persona en España, para que compre un producto que he hecho yo, me gustaría decirle que siempre hablo a la gente, es decir, cuando voy a las oficinas me dirijo a los clientes con educación y respeto. Después le preguntaría que le parece, si le gusta, si le parece demasiado especiado, y en ese caso, escucharía y cambiaría para que el sabor fuese a su gusto y así se animase a comprar y coger otro”.








Fotografías: SETEM
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