Testimonio / Barend Salomo

Llamamos te al Rooibos aunque realmente no lo es. Nuestros antepasados lo usaban como remedio para los problemas de estómago, problemas de piel, y otras cosas. Yo por ejemplo, tengo 11 hermanos, 6 mujeres y 5 hombres, y debito a la cantidad de hijos que tuvo, mi madre no tenía suficiente leche para amamantarnos a todos y utilizaba la infusión de Rooibos como sustitutivo de la leche materna. Es decir que el te de Rooibos circula por mis propias venas.

Por eso me siento orgulloso de que el Comercio Justo nos ayude a tender un puente entre el pasado y un futuro en el que podamos ser libres e independientes para compartir nuestro patrimonio con el resto del mundo.

Este producto no es que se cultive sólo en una zona concreta de África, es que se da en una única zona concreta del mundo y eso hace que estemos aún más orgullosos.
Barend Salomo