Testimonio / Abraham Apaza


En 1977 doce familias nos unimos en una cooperativa para buscar mercado para nuestros granos de cacao ya que no teníamos mercados en los que vender nuestras cosechas. En 1988 entramos en contacto con el Comercio Justo y hasta ahora nos ha ido muy bien y estamos muy contentos porque tiene principios muy acertados. Es un mercado muy justo, muy equitativo que tiene impacto no sólo en lo económico o en lo social sino sobre todo a nivel medioambiental porque otros mercados no exigen esto y eso nos motiva para seguir trabajando en una producción sostenible ecológica.

Actualmente El Ceibo tiene 1.200 familias socias, cada cooperativa tiene 30 familias aproximadamente. La Asamblea ordinaria de socios ha establecido dedicar los beneficios a 4 items que son: asistencia técnica, bonos solidarios de vejez, programa de salud y un programa de becas para estudiantes. Los beneficios no son muy altos pero contribuyen a mejorar la calidad de vida y los productores los agradecen.

En relación al Comercio Justo creemos que podría mejorar los mecanismos de ajuste de los precios porque, aunque para nosotros es muy importante la estabilidad que nos da, alguna vez ha ocurrido que los precios en el mercado ordinario eran más altos, en el momento de la venta, que los comprometidos en el Comercio Justo y esto desmotiva un poco a los productores.

A los productores que están pensando en entrar en contacto con el Comercio Justo les diría que se pueden beneficiar de los principios económicos, sociales, medioambientales y laborales que defiende y reproducir esta “cultura” en sus vidas para, entre todos, hacer un mundo más justo.
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Abraham Apaza